DEFINIENDO LA NEUROEDUCACIÓN EN 5 PUNTOS

Antes de conocer acerca de esta rama de la educación, conviene conocer que son las neurociencias, pues la Neuroeducación es justamente eso, una ciencia abocada al sistema nervioso. 

Las neurociencias, como su nombre lo indica, son una disciplina que incluye a muchas ciencias, las cuales se encargan de estudiar el sistema nervioso desde distintos puntos de vista, contribuyendo así a un mejor entendimiento y comprensión del mismo: hablamos de la neurología, psicología, biología, química, nutrición y genética, entre otras.

¿Qué es la neuroeducación?

Una vez entendido lo anterior, ahora si conviene preguntarnos, ¿qué es entonces la neuroeduación? Es una neurociencia que tiene por objetivo principal el estudio del cerebro y la relación que hay entre este órgano y el aprendizaje de las personas. Le interesa estudiar la forma en la que cada persona aprende y se comporta para generar un eje educativo del que surjan las herramientas y el enfoque adecuado a cada persona y grupo.

Características principales

Estos son los 5 aspectos que caracterizan a la neuroeducación

1 Carácter neurocientífico

Como ya se mencionó, es una neurociencia educativa que se apoya del método científico natural para poder estudiar al cerebro, se auxilia del procedimiento hipotético-deductivo (elabora una hipótesis, y después la deshecha o corrobora, esto dependiendo de los resultados que existan después de la experimentación) y en ocasiones del analítico-inductivo (lleva a cabo experimentos, de modo que pueda poner a prueba la relación funcional entre distintas variables controladas).

2. Estudio de las funciones mentales superiores

Se interesa por estudiar las bases neurales de cualquier ser humano, y como estas se correlacionan con diversos procesos mentales tales como: pensamiento, funciones ejecutivas, lenguaje, memoria, motricidad, percepción, etc.

3. Tiene un gran interés por la corteza cerebral asociativa

A la neuroeducación le importa mucho esta corteza por dos razones en específico. La primera es porque esta área del cerebro tiene como responsabilidad principal todos los procesos cognoscitivos superiores. Y la segunda, por el hecho de que desafortunadamente es de las partes que más tiende a verse afectada cuando hay alguna causa genética en un desarrollo lábil o inadecuado.

Aunque no es la única zona que puede derivar en ello, afectaciones al cuerpo calloso, ganglios basales, hipocampo, amígdala, tálamo y cerebelo también desencadenan deterioro de lo cognitivo y emocional.

4. Se centra única y exclusivamente en el ser humano

Así como existe la neuroeducación “humana”, por así decirlo, también existe la neuroeducación que tiene interés por la relación cerebro-comportamiento de otras especies de mamíferos, cada una tiene su propio campo, su propia especificidad.

Cabe destacar que hay diferencias notables entre ambas, una de ellas es el hecho de que los procesos cognoscitivos de los humanos son muy diferentes a nivel cualitativo y cuantitativo a los de los animales; por ejemplo, la proporción y extensión en la neocorteza de algún animal difiere en gran medida de la del hombre.

La investigación psicofisiológica con animales ha sido valiosa para entender en de cierto modo algunos procesos básicos de los seres humanos, pero de ninguna manera es lo mismo, no se pueden establecer generalizaciones totales entre lo que sucede con ellos y nosotros, por lo mismo que se mencionó anteriormente, hay diferencias notables entre un sistema nervioso y otro.

La transmisión de conocimiento, no sólo cognoscitivo, sino también emocional, parte de las bases neurocientíficas del funcionamiento del cerebro,  entendiendo su carácter evolutivo y periodos tanto críticos como sensibles.

5. Interdisciplinario

La neuroeducación nace como un ente autónomo gracias a las aportaciones y el trabajo de muchas otras disciplinas tales como la neurología, biología, neurofisiología, neuroquímica, psicología experimental, farmacología, psicología cognitiva, pedagogía y magisterio entre otras. 

Este carácter interdisciplinar va también en el sentido de que los neuroeducadores trabajan de la mano con otros profesionales de la salud y de la educación en pro de la evaluación y tratamiento de las diferentes competencias y capacidades del ser humano: neurólogos, neurocirujanos, fisioterapeutas, terapeutas del lenguaje, terapeutas ocupacionales, psicólogos, pedagogos, maestros, etc.