NEUROCIENCIA Y EDUCACION

EL NECESARIO DIÁLOGO ENTRE NEUROCIENCIA Y EDUCACIÓN

La educación es la gran exclusiva humana, la que nos define como especie. Es el gran proceso que permite a cada individuo asimilar en un breve espacio de tiempo las creaciones culturales y sociales que la humanidad tardo decenas de miles de años en inventar; el lenguaje, las funciones ejecutivas, el conocimiento y la aceptación de las normas, la convivencia en sociedades extensas…

Somos híbridos de naturaleza y cultura, sistemas plásticos y autopoyéticos que van construyéndose a sí mismos.

El objetivo de la neurociencia cognitiva es investigar cómo el cerebro hace posible la mente. La neurociencia puede ayudarnos a comprender y a mejorar el trabajo educativo. Desde que en el año 2000 se celebró en Nueva York un congreso internacional sobre la plasticidad y los periodos claves del aprendizaje, comienza la conexión entre neurociencia y educación, y empieza a abarcar más profesionales implicados en el desarrollo del camino común entre estas dos especialidades.

Tal vez la mayor dificultad para la colaboración estriba en que la neurociencia ha progresado en el conocimiento de la “sintaxis cerebral”, de su sistema de organización y transmisiónes, que en la “semántica cerebral”, en la formación de los significados transmitidos que forman la parte nuclear de la educación.

Una idea se va abriendo paso, y es que la colaboración entre neurociencia y educación ha de ser bidireccional; los pedagogos y docentes tienen que aprender de los neurocientíficos lo que sea útil para mejorar sus programas de actuación y los neurocientíficos deben validar y sacar información de los métodos experimentados por los educadores.

 

Los profesionales de la educación debe proponer una parte de la agenda investigadora de las neurociencias.

 

En esta agenda debemos marcar cuatro objetivos:

 

  1. Ayudarnos a comprender el proceso educativo;
  2. Ayudarnos a resolver los trastornos de aprendizaje de origen neurológico;
  3. Ayudarnos a mejorar los procesos de aprendizaje y a ampliar las posibilidades de la inteligencia humana, sugiriendo nue-vos métodos y validando los que la pedagogía elabora;
  4. Ayudarnos a establecer sistemas eficaces de interacción entre cerebro y nuevas tecnologías.